Rafael D. L. B. ?.
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Una experiencia decepcionante por los precios abusivos que se gastan.
Soy profesional del sector eléctrico desde hace más de 30 años, y aunque no suelo comprar en Hidalbe Electricidad, en alguna ocasión puntual lo he hecho cuando he trabajado por la zona. Pero lo del pasado viernes me dejó claro que será la última vez.
Tenía que terminar un trabajo urgente y, por cercanía, fui a la tienda a por tres mecanismos.
La atención de la dependienta fue correcta, amable incluso… pero los precios fueron de escándalo. Un sablazo de los que se te quedan grabados.
Cruzamiento estrecho Simon 27: 18,00 €
En cualquier almacén del gremio (ni el más barato ni el más caro): 6,68 €
Conmutador estrecho: 6,75 € cada uno (precio habitual: 3,26 €)
Interruptor de superficie mural: 5,00 € (precio habitual: 2,86 €)
Enseñé los precios de un almacén conocido por todos. A esas alturas, la dependienta tenía más que claro que soy profesional del ramo. Aun así: ni un gesto, ni un mísero “vamos a ver qué se puede hacer”. Solo un: “es que este es el precio de catálogo de Simon”.
En fin, tragé porque no podía dejar tirado al cliente… pero salí de allí pensando “me han pasado por la piedra sin anestesia”.
Se habla mucho de apoyar al comercio de barrio, pero si apoyar significa pagar el triple por lo mismo que compras cada semana en un almacén, sin atención, sin cuidado, y sin una mínima voluntad de fidelizar al profesional… ese modelo está condenado al abandono.
Porque esto no era un servicio exclusivo, ni un producto especial. Era precio de boutique por material de ferretería.
Tal vez los cruzamientos aquí los pesan en gramos como el azafrán… o quizá sea que el suplemento por código postal viene incluido de serie. Lo que es seguro es que uno sale con la sensación de haber sido desplumado.
RESPUESTA a Hidalbe:
Buenas tardes, gracias por su respuesta.
Permítame contestarle con todo el respeto que merece un profesional que defiende sus precios… aunque esos precios den para escribir una reseña y media.
1. Sé que no son almacenistas, al ser instaladores, sabrán perfectamente cuánto cuesta realmente este artículo en cualquier almacén del ramo. No hablo de precios “de amiguete”. Hablo de tarifas normales, públicas y accesibles para cualquiera.
Y aun así, lo venden a más del triple.
2. “No puedo vender al precio del almacenista.”
Totalmente de acuerdo. Entiendo perfectamente que un comercio a pie de calle no puede competir con un almacén: hay gastos, stock que se apalanca, personal, alquiler, impuestos… hay de todo.
Todo eso suma.
Pero una cosa es sumar… y otra es multiplicar por tres.
3. Dejemos a un lado si soy profesional o no.
Imaginemos a un vecino del barrio que entra con toda su buena fe y se lleva su cruzamiento Simon 27 por 18 euros, convencido de que ha comprado bien. Luego, paseando por una gran superficie (ya sabe, esa que empieza por “Obra” y termina en “mat”) o simplemente ojeando su catálogo, ve el mismo mecanismo por 6.
¿Qué cara se le queda? Pues la misma que si va a por un alargador… y le cuesta el triple porque ahora lo llaman “extensión energética modular”.
Conclusión:
No le pido precios de coste ni trato especial.
Entiendo lo que cuesta mantener una tienda, prestar servicio a pie de calle y dar asesoramiento. De hecho, cuando entro en una tienda como la suya, sé que voy a pagar más y lo asumo.
Ustedes ponen sus precios, faltaría más, pero por más vueltas que le doy… la sensación de sablazo sigue ahí.
Dicho esto, quiero dejar claro que fui yo quien decidió comprarlo.
Aunque en un primer momento estuve a punto de marcharme con el bolsillo intacto, al final lo compré siendo plenamente consciente de lo que costaba.
Nadie me obligó, nadie me engañó, y el material, al final, me hizo el avío. Pero, aun siendo una decisión voluntaria, creo que como cliente tengo todo el derecho a dar mi punto de vista sobre lo que considero un precio desproporcionado.
Un saludo, todavía con la cartera echando humo.